HISTORIA
La historia de Cal Pep forma parte de la historia
de los últimos años de la Ribera, un barrio del que
desaparecieron los camálicos que tiraban de carros cuando se
cerró el Born, y vivió la bajada del turismo con el
cierre de la estación de França, y desaparecieron los
corredores de bolsa –a días ricos a días
pobres– al cerrar La Llotja. Pero Pep cerró el antiguo
Frankfurt –las paredes ya no aguantaban la casa – donde se
servia un caldo, un bocadillo o unas cigalas salteadas a golpe de
paella y a veces servía vino novel o Champagne; y apostó
por el mismo barrio y no huyó a zonas altas más de moda
en la época. El nuevo emplazamiento tenia magia y compró
una discoteca “kitch” en la plaza de Les Olles, donde
después de entrar a golpes de martillo, sustituyó los
cubatas por platos de crustáceos.
Más de 25 años después, Pep sigue dirigiendo con
“cariño” su orquesta: ahora saltea unos
calamarcitos, decanta una botella de vino, saluda a un político
que acaba de llegar de Madrid con un... ei mariconazo, entra en la
cocina para acabar un xup-xup, un ... hola xatos! a unos brokers de la
construcción, ríe a unas japonesas que vienen del Picasso
y sentadas en la barra disfrutan, pero no entienden nada, y abraza a un
pintor amigo que hacía tiempo que no veía y ahora triunfa
en Nueva York.
CAL PEP
Cal Pep nos presenta una cocina mediterránea que se caracteriza por la elaboración propia con denominación de origen, aportada por los toques personales de Pep, sin olvidar cual es el producto más adecuado en cada época del año. De esta forma, podéis disfrutar de pescado, moluscos y crustáceos los cuales nos aportan una gran cantidad de proteínas y minerales, todo aliñado con la aportación más característica y personal de Pep.
